DESAYUNO SENCILLO
Ayer me dormí con mis sesenta y nueve años bien arropados, hoy lo que despertó, un niño sin las quimeras que hicieron hogueras antes de dormir, los anhelos, los con quienes los de cuales, los por tanto atados con lógica y razón y la mesura las opiniones del intruso y las mías incluídas, se quedaron en el valle al que vuelvo y vuelvo noche a noche. Hoy, solo tiene importancia eso transparente y lo simple de un desayuno sencillo.